Ataque: Día 3
¡Muy bien! Les recuerdo que voy informando con un día de desfase, así que teóricamente lo que estoy escribiendo hoy, pasó ayer.
¡Alerta de reservas!
Últimamente me he dado cuenta que hay muchas series gourmet en el mundo del anime. En cada una aparece este personaje que come y come sin parar, disfrutando de la magia de consumir un alimento exquisito. Debo decir que me ha pasado algo similar, y que me siento identificada con la frase que todos esos personajes ocupan: ¡Gracias a Dios porque se terminaron! ¡Habría seguido eternamente comiendo kanikama si no hubiese ocurrido eso!
La mezcla de kanikama con quesillo blanco, o de kanikama con salsa de soya, o acompañado con salsa de ajo-albahaca al yogurt natural es la perfección absoluta. Un exquisito manjar que ha iluminado mis tristes días de solo proteínas. ¡El kanikama es lo mejor!
Ciertamente me estoy reencontrando con los pescados y mariscos; es gracioso decir que vivo en la costa y que los productos del mar son lo que menos consumo, pero es la verdad porque son caros. ¡Ahora no! Son una delicia para mí, los disfruto y como seguido por la dieta. El problema es que los disfruto tanto que agoto mis reservas y he tenido que salir a comprar provisiones.
¡Si! volví al supermercado a comprar más kanikama, más carnes y más jamón de pavo ahumado. Los necesitaré, así que compré más cantidad de lo normal para asegurarme que no volveré a salir al menos con ese objetivo hasta la próxima semana.
Pero mi bolsillo sigue llorando sangre...
Una fusión magnífica y poco común.
Para el almuerzo me aventuré a preparar algo que no había comido antes. Usualmente como carne o pescado, pero esta vez deseaba ambos; así que tome un poco de jengibre y otro tanto de ajo, los piqué en rodajas bien delgadas y sazoné con ellos una porción de bistec de posta negra y una de reineta. La cocción fue al sartén en agua, a fuego lento. Fue maravilloso, el caldo se impregnó en el sabor de las especias y poco a poco, mientras se evaporaba, traspasó todo el gusto a las carnes.
Realmente fue un almuerzo muy rico, disfruté cada bocado.
¡La actividad física no perdona!
¡Oh, sí! Nuevamente entrenamiento, pero esta vez fue un poco más intenso. Igualmente casi no me agoté, pero esta vez sudé mucho más (aunque hoy en la mañana siento los efectos del ejercicios... dolor). Sin duda debe ser por el exceso de proteínas, mis músculos son felices y gracias a la gran cantidad de agua, mis riñones no sufren.
Conclusiones
¡Hmph! Sigo con el hambre aumentada después de las 17:00 horas, es horrible, porque también comienzo con náuseas, pero me he dado cuenta que con el ejercicio se me pasa e incluso acabo con más energía.
Comentarios
Publicar un comentario